Cuando ganan los malos.

Por Dilanci May Sierra.
¿Por qué cuando ganan los malos? bueno,  Uno de mis directores de cine favoritos es Stanley kubrick; no solo por lo obsesivamente perfecto que puede ser en cuanto a la construcción de su lenguaje cinematográfico, sino más bien por sus personajes: los personajes de Kubrick no son buenos o malos, sino más bien buenos y malos. Tal como nosotros; porque al pensar en un malo de película pienso en Lord Voldemor, pero la verdad es que nadie es así en la realidad. Todos tenemos nuestros momentos de ser buenos y nuestros momentos de ser malos; salvo que suframos de alguna enfermedad mental, como Charles Manson quien aseguraba que si lo dejaran matar personas sin detenerse, finalizaría cuando no existiera nadie sobre la faz de la Tierra. Pero «Charley» estaba enfermo y, gracias a Dios, no todos somos como él.
Por estos días he escuchado a varias personas decir que los buenos siempre ganan y que como en las películas, todos los finales son felices; pero esas no son más que entelequias de nuestra sociedad. Me recuerda a una película llamada The Truman Show en la que un canal de TV compra un bebé y lo cría dentro de un estudio  gigante haciéndole  creer que el estudio es el mundo real. Por su puesto, durante como 30 años el programa de TV es el de mayor rating en el mundo.
Sin embargo, no somos Truman y no nos puso a vivir aquí un estudio de televisión para hacer un reality sobre nuestras vidas. La cruda realidad es que los malos de película no existen, mucho menos los buenos de película. Todos existimos en base a un principio de polaridad; somos ying y yang.
Sólo que no nos gusta reconocer nuesto lado oscuro, queremos creer que tenemos la razón y que cuando les deseamos lo peor a nuestros adversarios lo hacemos por las razónes correctas y desde una bondad impoluta, una suerte de guerra santa pues.
La cosa con las películas es que no son otra cosa sino, en el mejor de los casos, la representación de la realidad que construye un director de cine. En la mayor parte de las películas ganan los buenos porque durante el Macartismo, un malo llamado Hays creó una serie de reglas en las que las películas donde no ganaban los norteamericanos no veían la luz.
Por su puesto, los norteaméricanos siempre eran los buenos: los Cowboys con el sombrero blanco; y todos queremos ser los que ganan y por ende, los buenos.
Todo esto sin contar que si en alguna película no ganaban los buenos, sus realizadores eran acusados de comunistas y enviados a la cárcel. En fin, ya se superó esa etapa; pero las películas se siguen haciendo más o menos bajo el mismo código de cesura solo que debido a la estandarización de la industria, los creadores de los malos ya  no son mandados a la cárcel por comunistas.
Esto ha dado paso a una serie de películas donde los malos no son necesariamente comunistas y de vez en cuando ganan; así que para que se fijen qué ocurre cuando los malos ganan, les dejo una serie de peliculitas muy buenas que seguro van a disfrutar mucho:
  1. Primicia mortal (Nightcrawler, Dan Gilroy, 2014)
  2. Sin lugar para los débiles (No Country for old Men, Ethan y Joel Coen, 2007)
  3. Pecados capitales (Se7en, David Fincher, 1995)
  4. Memento, recuerdos de un crimen (Memento, Christopher Nolan, 2000)
  5. Sospechosos habituales (The Usual Suspects, Bryan Singer, 1995)
  6. Brazil (Terry Gilliam, 1985)
  7. El Bebé de Rosemary (Rosemary’s Baby, Roman Polański, 1968)
  8. Batman: el caballero de la noche (The Dark Knight, Christopher Nolan, 2008)
  9. El imperio contraataca (The Empire Strikes Back, Irvin Kershner, 1980)

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