De políticos a superhéroes.

Por: @dilanci_
Como una importante parte de la colectividad se encuentra pendiente del estreno de Advengers End Game es imposible hacerse la vista gorda por lo que hace algunos días estuve reflexionando sobre los superhéroes.
Mas bien, sobre los supervillanos.
Viendo The Big Bang Theory, Sheldon me hizo caer en cuenta que muchos supervillanos son doctores. Es como si ser educado fuera sinónimo de maldad. Después de todo, por alimentarnos del árbol de la ciencia del bien y del mal es por lo que debemos pagar eternamente el pecado original.
Esta es la prueba de que El Paraíso es un lugar muy lindo donde solo pueden vivir los ignorantes; así que para no llegar al paraíso no hace falta portarse mal, con no estudiar es suficiente.
Pero eso es harina de otro costal. Lo realmente interesante sobre los supervillanos es que siempre trataban de destruir el mundo, gracias a Dios sin mucho éxito, debido a la milagrosa intervención de Superman, Microman, Elasticman o algún otro man.
Es como si a pesar de sus doctorados no pudieran darse cuenta que con la destrucción del planeta Tierra o del universo, se destruirían ellos mismo.
Eso me recuerda a nuestros políticos que se empotran en el poder a costa de la virtual destrucción de la sociedad  como la conocemos, sin que tengamos la suerte de contar con algún superhéroe que nos salve.
Uno pensaría que los políticos deben servir para resolver los problemas de la sociedad. Sin embargo, y sin importar lo ignorantes o cultos que sean estos, en nuestra sociedad nos han demostrado que cuando de poder y prevendas se trata, no les importa destruir el universo con tal de satisfacer sus más bajos deseos.
Nuestros gobernantes ya no existen para producir mejoras en la sociedad (si es que alguna vez existieron para eso), sino para explicarnos que ellos no son responsables de la mierda de sociedad en la que nos han sumido y cómo sin ellos la mierda se podría potenciar de formas inimaginable.
Después de todo, debemos agradecerles que le pongan saliva al tridente antes de clavárnoslo.
Nos han traído a este punto donde la sociedad espera que llegue un superhéroe que nos salve de los supervillanos; como si de buenos y malos se tratara.
Queremos vivir en una película donde todo es en blanco y negro y los finales son felices, sin darnos cuenta que no existen buenos y malos pues todos tenemos nuestros momento de villanos y nuestros momentos de superhéroes.
A todos nos gusta pensar que Superman, a pesar de ser uno de los seres más poderosos del universo, es incapaz de sentir un ápice de maldad en su alma.
La cosa con los superhéroes es que son diseñados como a nosotros nos gustaría ser y no como realmente somos.
Si no me cree, vea a nuestros políticos y tendrá una mínima idea de lo terrible que sería un superhéroe nacional y por supuesto que a nadie le gustaría ser así.
Sin embargo, el cine ha cambiado y los superhéroes han venido adquiriendo dimensiones más humanas, más reales: tienen una dosis más evidente de maldad que los hace más cercanos a nosotros.
Después de todo (y a pesar del cliché que implique), el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente, y el conocimiento el poder, al punto de convertir a los poderosos en superdelincuentes, pero delincuentes en fin; y como siempre digo: los delincuentes carecen de ideologías; solo las utilizan como un medio para poder cometer sus fechorías.
Hace poco ví un tráiler de una película que me pareció super interesante y que pone de manifiesto la forma como han venido evolucionando los super héroes, al punto de convertirse en un reflejo de nuestra dimensión mas real de lo que sería un super héroe criollo.
Se trata de; “Brightburn: Hijo de la oscuridad” dirigido por David Yarovesky. Se trata de la historia de un pequeño venido de otro planeta que es adoptado por una pareja que vive en el campo cuando su nave se estrella en su propiedad. Sí, tal cual Superman, pero con otras intenciones. Por acá les dejo el trailer que se ve de lo más interesante:

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