Los orígenes del guión de cine

Algunos consideran que el cine comienza en octubre de 1888, cuando Louis Le Prince logró filmar a un hombre caminando por Hyde Park y no en 1895, con los Hermanos Lumiere. Sin embargo, el cine a nivel narrativo no nace de la mano de ninguno de estos hombres.

Una mujer, Alice Guy, inicia el cine narrativo y por ende, los primeros atisbos de estructura dramática en una película, cuando realiza, en 1895, El hada de los repollos (La Fée aux Choux, 1896), la primera película narrativa de la historia del cine.

En esa época, los guiones de cine no eran historias complejas estructuradas y estandarizadas como las que conocemos en el cine de hoy en día, sino que se trataban de apenas un par de líneas y un título que describían la acción. Más que una guía, la función del guión en ese momento era la de vender la historia a productores y espectadores.

No es sino en 1901, cuando las películas crecen en extensión y por ende, se hace necesario el desarrollo de guiones más extensos; una hoja de ruta más estructurada que permitiera llegar a los proyectos cinematográficos a buen término, dando así lugar a la coherencia narrativa del cine.

 Si bien los guiones en 1901 eran una suerte de guiones técnicos en los que se indicaba al director el orden cronológico de las escenas y secuencias, también es cierto que fueron el punto de partida para el desarrollo de guiones como los que conocemos hoy en día. Tanto el cine, como el lenguaje cinematográfico evolucionaron en la medida que fue creciendo la industria.

Es hasta 1912 cuando el primer gran productor cinematográfico, Tomás Harper, establece como requisito fundamental para el rodaje de una película, la realización de un guión que explicara hasta el mas mínimo detalle de la película, dando paso a un nuevo tipo de cine.

Pese a que la exigencia de Harper dio lugar al establecimiento del guión y el oficio de guionista dentro de la industria del cine, este fue un proceso lento. Por ejemplo, aun para 1916, películas tales como Intolerancia de David Griffith fueron realizadas sin tener un solo párrafo escrito, sino solo con la guía de las ideas que su director tenía en la cabeza.

De igual manera, el genio universal del cine de comedia, Chaplin, poco confiaba en la creatividad de los guionistas de su época y no permitió la intervención de ninguno sino hasta 1936, nueve años después del nacimiento del cine sonoro, cuando realizó Tiempos Modernos, su primera película sonora.

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